
La salud es un derecho, no un privilegio. Bajo esta premisa, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, participó recientemente en una reunión de alto nivel en Palacio Nacional, convocada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, junto a otras y otros mandatarios estatales. El objetivo fue claro: seguir avanzando en la consolidación del modelo IMSS-Bienestar como piedra angular de un sistema de salud más equitativo, universal y humano.
Lejos de ser una simple mesa de trabajo, este encuentro representó un punto de confluencia entre el compromiso federal y el trabajo de los estados para garantizar el acceso pleno a la salud, especialmente para quienes históricamente han quedado al margen. Se trata de un esfuerzo articulado que no solo implica infraestructura o equipamiento, sino también una visión transformadora de fondo: colocar a las personas y sus necesidades reales en el centro de la política pública.
Desde Quintana Roo, el compromiso es firme. Bajo el liderazgo de Mara Lezama, se ha asumido con seriedad el reto de fortalecer hospitales, centros de salud y, sobre todo, la calidad de atención. Este impulso no sería posible sin el respaldo decidido del Gobierno de México, que apuesta por un modelo de salud gratuito, digno y verdaderamente accesible.
El modelo IMSS-Bienestar no es solo un proyecto institucional, es un símbolo de justicia social. Representa el esfuerzo colectivo por construir un país donde nacer en una comunidad rural o en una zona urbana no determine la posibilidad de recibir atención médica oportuna y de calidad.
La transformación de fondo ya está en marcha. Y lo más valioso es que se está haciendo con sensibilidad, con una visión humanista, y con una clara orientación hacia los que más lo necesitan. Ese es el nuevo rostro de la salud pública en México, y Quintana Roo está orgullosamente en la primera línea de ese cambio.
