En medio de un contexto nacional marcado por la persistencia de la violencia, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha vuelto a abordar uno de los temas más sensibles para la sociedad mexicana: la seguridad pública. En una conferencia matutina en Palacio Nacional, el mandatario destacó una reducción del 22% en los índices de homicidios durante su actual administración, a pesar de reconocer los desafíos que persisten en esta materia.
López Obrador enfatizó que, si bien ha habido un incremento en el número absoluto de homicidios durante su gobierno, esto no equivale a un aumento en la violencia en el país. Argumentó que otras formas de delito, como los robos y secuestros, han disminuido en comparación con administraciones anteriores. Asimismo, señaló que las bandas criminales responsables de gran parte de los homicidios se gestaron durante periodos pasados, lo que ha complicado la labor de contener la violencia.
La afirmación del presidente ha generado debate y escepticismo en algunos sectores de la sociedad, especialmente ante la persistencia de altos niveles de homicidios en el país. De acuerdo con el reporte ‘MX: La Guerra en Números’, elaborado por T-ResearchMX, durante el periodo que abarca la administración de López Obrador, las fiscalías estatales y federales han registrado un total de 186,139 homicidios dolosos en México, lo que refleja la magnitud del desafío al que se enfrenta el gobierno en materia de seguridad.
El informe también destaca que abril se posicionó como el mes más violento del año, con 2,349 homicidios dolosos registrados. Además, el promedio diario de víctimas alcanzó la alarmante cifra de 78.3. El domingo 28 de abril fue identificado como el día más violento del año, con 103 homicidios.
Estos datos ponen de relieve la complejidad de la situación de seguridad en México y los retos que persisten a pesar de los esfuerzos del gobierno. Si bien es alentador observar una reducción en los índices de homicidios, es evidente que aún queda mucho por hacer para garantizar la seguridad y el bienestar de la población mexicana.
En este contexto, se hace necesario continuar implementando estrategias integrales que aborden las causas profundas de la violencia, así como fortalecer las instituciones encargadas de la seguridad pública. Solo a través de un esfuerzo coordinado y sostenido, tanto a nivel gubernamental como de la sociedad civil, se podrá avanzar hacia un México más seguro y pacífico para todos.