El gobierno de Estados Unidos decidió dar un paso significativo en su política migratoria al adquirir seis aeronaves destinadas exclusivamente a operaciones de deportación, de acuerdo con información publicada por The Washington Post. Hasta ahora, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) había dependido de vuelos contratados a empresas privadas para trasladar a personas migrantes a sus países de origen.
Con la creación de esta flota inicial, las autoridades estadounidenses buscan reducir costos operativos, aumentar la disponibilidad de vuelos y ejercer mayor control logístico sobre los procesos de repatriación. Funcionarios citados por el diario señalaron que la medida responde a la necesidad de evitar retrasos y mejorar la eficiencia en los traslados, especialmente en periodos de alta demanda en la frontera.
La decisión se enmarca en un contexto de presiones políticas internas por el manejo de la migración y por el incremento en los flujos irregulares a lo largo del último año. Especialistas indican que disponer de aeronaves propias podría acelerar los procedimientos, aunque también advierten que podría profundizar el debate sobre el trato a los migrantes y las políticas de deportación acelerada.
ICE continuará utilizando algunos servicios privados mientras la nueva flota entra plenamente en operación, pero la compra de estas seis aeronaves marca un cambio importante en la estrategia de deportaciones de Estados Unidos.
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