La serie Adolescencia ha logrado captar la atención de millones de espectadores en todo el mundo, convirtiéndose en un fenómeno de streaming en lo que va del 2025. En sus primeros cuatro días de lanzamiento en Netflix, alcanzó los 25 millones de reproducciones completas. Esta producción de cuatro episodios retrata la desgarradora historia de un adolescente británico de 13 años (interpretado por Owen Cooper), quien es detenido por asesinar a una compañera de escuela.
Con una trama que mezcla el drama adolescente con la investigación policial, Adolescencia ha desatado conversaciones en torno a la desconexión que existe entre padres e hijos en la actualidad. La serie plantea una interrogante central: ¿realmente entienden los adultos a sus hijos en la complejidad de sus vidas emocionales y sociales?
Un espejo de la sociedad juvenil
Stephen Graham, creador de la serie y quien interpreta al padre del joven acusado, plantea una reflexión profunda sobre la generación de jóvenes en su etapa de formación. “El entretenimiento, cuando está bien hecho, puede ser una herramienta poderosa para comprendernos mejor como sociedad. Adolescencia no solo ofrece un relato emocionalmente cautivador, sino que también abre una puerta a conversaciones complejas que muchas veces son evitadas”, afirma Rosario Alfaro, psicoterapeuta especializada en adolescentes.
La serie no ofrece respuestas fáciles, pero sí genera una serie de preguntas urgentes que reflejan la realidad de muchos jóvenes: ¿cómo vivir en un mundo digital saturado de emociones contradictorias? ¿Qué sucede cuando los adolescentes no encuentran un espacio donde poder expresar sus pensamientos y sentimientos? Según Alfaro, Adolescencia hace visible esa desconexión generacional, mostrando las dificultades que enfrentan los jóvenes al intentar comunicarse con sus padres.
Temas candentes que marcan la actualidad
En cada episodio, filmado en un impresionante plano secuencia, se abordan tres grandes temas que forman parte de la cotidianidad adolescente: el impacto de las redes sociales en su identidad, la problemática de los “incels” (hombres que se identifican como célibes involuntarios) y la hipergamia, que describe a mujeres jóvenes atraídas únicamente por hombres con alto poder adquisitivo. Estos temas, lejos de ser superficiales, reflejan las inquietudes profundas de los adolescentes, desde la angustia por la falta de conexión hasta las presiones sociales por cumplir con expectativas ajenas.
“Es esencial que los adultos se sienten a ver esta serie con sus hijos, no solo para entender mejor lo que viven, sino para abrir un espacio de diálogo que permita discutir estos temas difíciles”, sugiere José Javier Mendoza, psiquiatra y exdirector de Servicios de Atención Psiquiátrica en la Comisión de Salud Mental y Adicciones.
Un personaje clave: el puente generacional
El personaje de Frank (interpretado por Claudius Peters) es fundamental para el desarrollo de la trama. Frank, un adolescente que comprende el mundo digital y sus códigos, le ayuda al detective Luke Bascombe (Ashley Walters), el padre del joven acusado, a entender cómo las redes sociales influyen en la vida de su hijo. Le explica el significado de los emojis, hace referencias a la película The Matrix para ilustrar la disyuntiva de las elecciones en la vida de los adolescentes y lo guía para comprender mejor el entorno del crimen.
“La serie ejemplifica cómo la falta de control de impulsos puede tener consecuencias devastadoras. También destaca la necesidad de acortar las brechas generacionales de comunicación. Es un recordatorio de lo importante que es conocer los códigos emocionales y sociales de las nuevas generaciones”, comenta Felipe Vázquez, psiquiatra especializado en adolescentes.
Emojis, redes sociales y la sexualidad
El universo digital ocupa un lugar central en Adolescencia, como lo demuestra su exploración de la identidad, la pertenencia y la autoestima de los jóvenes a través de las redes sociales. La serie refleja la ansiedad social que experimentan los adolescentes al vivir constantemente bajo la presión de ser vistos y aceptados.
Rosario Alfaro destaca que el tema de la sexualidad en los jóvenes es tratado con una gran carga de incertidumbre. “Los adolescentes están expuestos a una enorme cantidad de información, pero rara vez esa información está acompañada de un diálogo honesto y orientador. Lo que podría ser un espacio de aprendizaje afectivo a menudo se convierte en una fuente de confusión y ansiedad”, señala Alfaro.
La magia de la cámara: planos secuencia que reflejan la realidad
Una de las características más sobresalientes de la serie es su uso de planos secuencia. Bajo la dirección de Philip Barantini, la producción optó por este estilo de filmación para dar una sensación de inmersión en el mundo emocional y psicológico de los personajes. Cada episodio fue grabado de manera continua, lo que permite una experiencia cinematográfica única que subraya la intensidad de los momentos clave.
El rodaje de cada episodio fue meticuloso. El primer episodio, que se desarrolla en una comisaría de policía, requirió solo dos tomas, mientras que el segundo, que incluye 370 extras en una escuela, demandó 13 intentos. A lo largo de los cinco días de rodaje por episodio, se logró capturar la esencia de los personajes y sus conflictos.
Un llamado a la acción: la salud mental y el apoyo a los jóvenes
La serie llega en un momento en el que, en México, la salud mental de los jóvenes ha cobrado relevancia. Desde 2022, el Servicio de Atención Integral a la Salud Mental (SAISME) está en funcionamiento dentro del sistema IMSS Bienestar. Este servicio, junto con el mapa nacional de unidades de salud mental para mujeres, niños y adolescentes, busca abordar las necesidades emocionales de la población más joven.
Además, el gobierno de la Ciudad de México ha impulsado las Clínicas de las Emociones, un espacio para generar entornos seguros en las escuelas con el apoyo de más de 200 especialistas, que comenzó a operar en marzo de 2025.
Adolescencia no solo ha capturado la atención por su trama provocadora, sino que invita a la reflexión sobre la importancia de la comunicación entre padres e hijos en tiempos donde los jóvenes enfrentan desafíos complejos. La serie es una oportunidad para que las familias se acerquen a la realidad emocional de las nuevas generaciones y, en el proceso, estrechen los lazos de comprensión mutua.