PODER Y ESTADO PERFILES

Un Paso Firme hacia la Educación del Futuro en Cancún

En tiempos donde la confianza en la infraestructura pública suele ponerse en duda, la supervisión que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la obra del CBTIS 301 en Cancún es una señal alentadora de que el país puede avanzar cuando la voluntad política se traduce en hechos concretos. Acompañada del secretario de Educación, Mario Delgado, y de la gobernadora Mara Lezama, la mandataria evidenció un compromiso real con la educación media superior, un nivel crucial para el desarrollo de la juventud mexicana.

La presentación técnica encabezada por Aldo Andrés Castro Jiménez, director general del Ifeqroo, dejó algo claro: no se trata de un proyecto improvisado, sino de una obra planificada y en marcha, con 47% de avance y una meta precisa: entregarse el 31 de enero de 2026. En un país donde las promesas suelen quedarse en el papel, escuchar plazos definidos y ver obra tangible en territorio es, por sí solo, un mensaje político poderoso.

Y no es un avance menor. Un edificio de tres niveles, equipado con 18 espacios educativos, no solo dotará a Cancún de infraestructura moderna, sino que abrirá oportunidades reales para 900 estudiantes. Cada detalle habla de visión y pertinencia: 12 aulas didácticas, un laboratorio multifuncional, una sala de cómputo con sistemas de voz y datos, talleres de gestión e innovación turística, inteligencia de negocios y urbanismo y desarrollo sostenible. Es decir, un plantel diseñado para formar a los jóvenes en las áreas que el futuro laboral de la región exige.

Además, se contempla todo lo necesario para una vida escolar digna: área administrativa, sala de maestros, una amplia plaza cívica de 2,078 m², cancha deportiva de 1,075 m², servicios sanitarios y redes eléctricas e hidrosanitarias modernas. Todo ello con una inversión de 62.5 millones de pesos que, lejos de ser un gasto, debe verse como una inversión estratégica en desarrollo humano.

La obra del CBTIS 301 no es solo ladrillo y cemento. Es un mensaje político claro: cuando las autoridades federales, estatales y educativas suman esfuerzos, el resultado es progreso medible. Cancún, una ciudad cuyo crecimiento exige preparación técnica y profesional, lo agradece. Y la comunidad estudiantil, sin duda, también.

Si este es el estándar que se piensa replicar en el país, entonces sí, México puede aspirar a un sistema educativo más moderno, más justo y más competitivo.

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