El gobierno mexicano anunció que abrirá un nuevo canal de diálogo con Estados Unidos para asegurar el cumplimiento oportuno del Tratado de Aguas de 1944, un acuerdo bilateral que regula la entrega de volúmenes de agua entre ambos países. La medida busca no solo atender los compromisos internacionales, sino también evitar que la Casa Blanca implemente sanciones comerciales o aranceles derivados de un eventual incumplimiento.
Roberto Velasco, encargado de Despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), explicó que ya se trabaja en una propuesta conjunta que permita regularizar el flujo de agua en la frontera, particularmente en zonas donde la sequía ha complicado el abastecimiento. Señaló que la prioridad del gobierno mexicano es “mantener la cooperación con Estados Unidos y proteger los intereses económicos del país”.
Las conversaciones incluirán a autoridades federales, organismos encargados de la gestión hídrica y gobiernos estatales de la zona fronteriza. La administración federal confía en alcanzar un acuerdo técnico y diplomático que evite tensiones adicionales y garantice la continuidad de los intercambios comerciales sin restricciones.
