GRILLOS & GRILLOS
La columna más chingona —y leída— de todo Quintana Roo.
Por Joaquín Pacheco Cabrera
En Cancún soplan nuevos vientos. Unos aplauden, otros fruncen el ceño, y algunos —los más grillos— ya están buscando cómo sacar raja política del anuncio que cimbró a la ciudad: el adiós a los policías de tránsito y su sustitución por un sistema de “Radar Seguro”.
Sí, leyó usted bien. El tránsito de Cancún quedará en manos de un esquema tecnológico que, según la gobernadora Mara Lezama, promete orden, transparencia y menos tentaciones para quienes antes tenían la libreta de multas en una mano y la mano extendida en la otra. En la voz del pueblo, esto suena a un “¡por fin!”, pero también a un “¿y ahora sí funcionará?”. Porque Cancún es tierra donde lo bueno suele naufragar entre los intereses y las malas costumbres.
Otro anuncio que corrió como pólvora: los vehículos recuperados deberán ser entregados a sus propietarios inmediatamente, previa acreditación de propiedad, sin cobros de corralón ni historias de terror con grúas.
Aplausos y suspicacias… porque esta película ya la hemos visto y siempre hay un villano escondido en el libreto. Pero si ahora sí se cumple, será un golazo para la ciudadanía y un golpazo para quienes hacían negocio del infortunio ajeno.
Y mientras hablamos de villanos, hay otro frente donde la mano del Estado se anuncia más pesada: las penas para extorsionadores podrían alcanzar hasta 40 años de cárcel.
Fuerte, sí. Necesario, también. Porque la extorsión dejó de ser “un problemita” para convertirse en una plaga que amenaza comerle el alma a ciudades enteras. El mensaje es claro: quien se quiera seguir pasando de listo, que vaya preparando su mejor foto… pero para el expediente.
Y para rematar el menú político de la semana, llegó el siempre polémico Gerardo Fernández Noroña, presumiendo en redes un cuadro al óleo valuado en 27 mil pesos.
Los grillos se desataron. Unos lo aplauden, otros lo critican, y hay quienes —como siempre— aprovecharon para desviar la conversación hacia el eterno debate de la austeridad republicana. Pero lo cierto es que, con Noroña, hasta un cuadro termina siendo un mitote nacional.
Cancún sigue siendo el tablero donde se cruzan intereses, esperanzas y grillos de todos tamaños.
Y aquí estaremos, como siempre, para contarlo.
