GRILLOS & GRILLOS
Por Joaquín Pacheco Cabrera
Hoy nos metemos de lleno al primer informe legislativo de los diputados federales de Morena en Quintana Roo, Mildred Ávila y Humberto Aldana, un evento que prometía ser cumbre de unidad… pero terminó quedándose a medio camino. ¿La razón? Mucho aplauso, mucho video, mucha porra, pero poca política fina.
Como invitadas estelares estuvieron la gobernadora Mara Lezama Espinosa y la presidenta municipal de Cancún, Ana Paty Peralta. Con ese cartel, uno supondría que el evento sería un escaparate perfecto para amarrar acuerdos, sumar voluntades y proyectar músculo político. Pero no. El formato se quedó corto y pareció más un informe mecánico que un acto estratégico.
El arranque fue con un video de actividades legislativas. Bien producido, sí. Institucional, también. Pero demasiado ingenuo para dos legisladores que buscaban presumir “unidad”. Mildred, correcta, medida, sobria. Aldana, un poquito más suelto, pero atrapado en el mismo molde.
Ahí estaba la gobernadora, ahí estaba la alcaldesa… y sin embargo a ninguno de los legisladores se le prendió el foco para aprovechar esas presencias de oro. Ni conversación política visible, ni diálogo público, ni gesto simbólico, ni siquiera la cortesía mínima de entregar el libro del informe a la titular del Ejecutivo. Un error de manual.
Mientras tanto, en la primera fila, la alcaldesa Ana Paty Peralta —que no pierde oportunidad para hacer política real— conversaba en todo momento con la gobernadora. Lo mismo hizo Renán Sánchez Tajonar, que sabe que la política se cocina en corto, no en los discursos.
Aldana cerró con un tono más propio de mitin que de informe, con dos videos extra y un aire de arenga a la independencia y a la Cuarta Transformación. Energía no le faltó, pero coherencia con el formato… tal vez sí.
Eso sí: porras hubo para todos. Para Mildred, para Aldana y hasta para Jorge Sanen, que llevó su propia porra. El ánimo no faltó; lo que faltó fue política.
Porque la unidad no se decreta, se construye. Y para eso se requiere algo más que aplausos: se necesita visión, acuerdos y lectura del momento. Esta vez, los legisladores tuvieron frente a ellos una oportunidad excepcional y… la dejaron pasar.
Nos leemos en la próxima. Aquí, donde los grillos nunca dejan de cantar.

