Grillos & Grillos
Por: Joaquin Pacheco Cabrera.
18 de junio de 2025
En un momento en que los grandes desafíos del país parecen rebasar a los gobiernos, Quintana Roo se convierte en un ejemplo de cómo el liderazgo firme y con perspectiva social puede marcar la diferencia. La gobernadora Mara Lezama ha asumido con claridad que el combate al sargazo, la protección del medio ambiente y la lucha contra la violencia de género no pueden quedarse en palabras. Y afortunadamente, algunos actores políticos ya comienzan a alinearse con esta visión.
Sargazo: que bajen todos a la arena
La temporada de sargazo no solo trajo toneladas de alga a las playas del Caribe mexicano. También dejó al descubierto quiénes están verdaderamente comprometidos con la problemática y quiénes solo aparecen para la foto. Por ello, es refrescante ver que el senador Eugenio Segura y la alcaldesa de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, no se han limitado a declaraciones de ocasión: se han sumado activamente a los esfuerzos de limpieza, coordinación y gestión.
Ambos coinciden con la gobernadora Mara Lezama en que la lucha contra el sargazo es una tarea de todos, sin colores partidistas ni cálculos políticos. Desde la instalación de barreras, pasando por la recolección directa en costas, hasta la búsqueda de soluciones tecnológicas para su aprovechamiento industrial, el enfoque es integral y urgente.
Pero el mensaje es más amplio: es hora de que todos los presidentes municipales y políticos de Quintana Roo salgan de sus oficinas y vayan a las playas. El sargazo no se barre solo, y las comunidades locales necesitan ver que sus autoridades están con ellos, no solo en discursos, sino con los pies en la arena y las manos en acción.
Cozumel: desarrollo sí, pero con conciencia ambiental
Otro punto crucial de la agenda de Mara Lezama es Cozumel y la polémica construcción del nuevo muelle. Frente a un proyecto que puede representar crecimiento económico pero también riesgo ambiental, la gobernadora no dudó: el desarrollo debe ir de la mano del respeto al entorno natural.
Su postura de evaluar el impacto ambiental con rigurosidad y transparencia es una bocanada de sensatez en un país donde muchas veces los intereses económicos pisotean los ecosistemas. Cozumel no puede convertirse en una víctima más del “progreso” mal planeado. El mar, los arrecifes y la biodiversidad que ahí habitan no tienen voz, y es deber de los gobiernos representarlos.
La gobernadora ha enviado un mensaje claro: los megaproyectos no pasarán por encima de la voluntad ciudadana ni de los dictámenes técnicos.
Violencia de género: justicia sin excusas
En medio de estos temas ambientales, no se puede ignorar un caso que ha indignado al estado: el ataque con ácido a una mujer en Quintana Roo. La reacción del gobierno fue rápida y firme: “Todo el peso de la ley” caerá sobre el agresor, advirtió Mara Lezama.
Más allá de la frase, se espera una actuación judicial sin titubeos. La violencia ácida no es un acto de impulso: es una forma brutal de machismo y control, y debe ser tratada con todo el rigor penal y moral posible. Las víctimas no necesitan condolencias públicas, necesitan justicia ejemplar, acompañamiento psicológico y protección real.
El compromiso del gobierno estatal con una agenda de género seria y combativa debe sostenerse con presupuestos, refugios, atención médica integral y, sobre todo, cero impunidad. La violencia contra las mujeres es tan urgente como el sargazo o el cambio climático.
Mara Lezama ha dejado claro que en Quintana Roo se gobierna con los pies en la tierra (y en la arena), y que los desafíos —del mar, del desarrollo y del tejido social— no se enfrentan desde el escritorio. El respaldo de figuras como Eugenio Segura y Ana Paty Peralta confirma que, cuando hay voluntad política, es posible hacer una diferencia real.

